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Janaina Leite: “Me interesan las zonas donde lo real irrumpe, demandando un gesto de creación radical”

24 de septiembre de 2024


La actriz e investigadora brasileña brindará una de las tres clases magistrales del II Congreso Latinoamericano de Práctica Artística como Investigación que se realizará en el Centro de Extensión del Campus Oriente UC. A continuación, Janaina Leite adelanta algunas claves de su presentación, titulada “El cuerpo material e inmaterial en sus fronteras”.

photo_camera Retrato de Janaina Leite. Cortesía de la artista.

¿Cuáles son las potencialidades del cuerpo en una realidad ampliada entre lo físico y lo digital, o entre lo físico y ciertas dimensiones del inconsciente, de la fantasía, del sueño, del trance? Estas son algunas de las interrogantes que la actriz, directora y dramaturga Janaina Leite ha desarrollado en su investigación postdoctoral en la Facultad de Comunicación y Artes de la Universidad de São Paulo (USP).

Como encargada de una de las tres clases magistrales del II Congreso Latinoamericano de Práctica Artística como Investigación —que se desarrollará entre el 2 y el 4 de octubre de 2024 en el Centro de Extensión de Campus Oriente UC (Av. Jaime Guzmán Errázuriz 3300, Providencia) —, Janaina Leite presentará sus reflexiones sobre las formas de la conciencia humana y su plasticidad en situaciones extremas, presentes en su más reciente proyecto: Deeper (2024).

Deeper es una obra inmersiva para mayores de 18 años. Un híbrido entre instalación y experiencia en realidad 3D, creada en colaboración con Ultra Martini, André Martins y Lara Duarte, y Anitya Space, que es una desarrolladora de metaversos. Deeper ocurre, fundamentalmente, dentro de gafas de realidad virtual, donde el público puede circular por espacios 3D con contenidos que abordan el tema del cuerpo en estados límites.

Deeper Suspensao 360. Cortesía de la artista.

—Mi interés era pensar el tiempo y el espacio a partir de las provocaciones que la realidad virtual trae para las artes escénicas, pensar la dimensión de la presencia, pensar qué es el cuerpo cuando hablamos de virtualidad.

¿Cuáles son las preguntas que se han tratado de responder a través de Deeper?

Deeper se pregunta sobre la cuestión de la conciencia y su plasticidad en situaciones que yo llamo situaciones límite, situaciones de borde, cercanas a lo que en psicoanálisis se denomina "lo real". Lo real ocurre como una irrupción, algo que desorganiza el tejido simbólico y ante lo cual uno necesita reorganizarse de alguna manera. Me interesan esas zonas de turbulencia donde lo real irrumpe, exigiendo, demandando un gesto de creación radical. Y creo que esos territorios perturban una cierta norma, moralidad y organización del sujeto, que Deeper buscó explorar en una zona más inestable. Esto también tiene mucho que ver con el interés por la vida en internet y las consecuencias psíquicas, performativas, subjetivas para los sujetos y la sociedad que somos.

¿La clase magistral “El cuerpo material e inmaterial en sus fronteras” surge a partir de las reflexiones de Deeper?

—La propuesta de pensar el cuerpo material e inmaterial en sus fronteras surge de Deeper, pero, a su vez, Deeper ya es una consecuencia de los experimentos realizados en línea durante la pandemia, que resultaron en Camming 101 noches, y también en el experimento Pornoshows. La relación con la virtualidad y también una intensa relación con el universo de la pornografía y todas las cuestiones que la pornografía trae al cuerpo son los detonantes de esta idea de un "cuerpo material e inmaterial".

Las obras a las que Janaina Leite se refiere fueron realizadas en los años 2021 y 2021-2022, respectivamente. Camming 101 noches relata la experiencia del trabajo realizado en plataformas de sexo virtual de pago durante el confinamiento por Covid-19; mientras que los Pornoshows fueron performances virtuales que utilizaban la estructura de división de salas de la plataforma Zoom, reuniendo a cientos de personas en línea durante la pandemia.

Me interesa que los proyectos se desdoblen no solo en textos o reflexiones teóricas, sino que también exista una interfaz con lo sensible.

A partir de estas creaciones, en la clase magistral "El cuerpo material e inmaterial en sus fronteras" Janaina Leite reflexionará sobre el estatus del cuerpo y la presencia, tomando el paradigma de la “disociación” y la idea de una coextensión entre el cuerpo físico y el cuerpo virtual, un problema que, a su juicio, es ineludible para la sociedad contemporánea y para las artes.

¿En qué consiste el paradigma de la disociación?

—Hablo de disociación a partir de una investigación que he realizado en relación con el campo de las psicosis, no desde una vía patologizante, sino que concebida como una estructura que, como dice Lacan, tiene su centro fuera, trabaja en red y trae la característica de la enhebración. Me parece que la estructura de la psicosis habla mucho más sobre las posibilidades de relación con lo virtual y permite pensar esto materialmente: la dimensión de la disociación de un mundo habitado por múltiples voces, una sensación del cuerpo que no es unitaria, que puede interpretar múltiples espacios, donde existe una polifonía de significados. Creo que la disociación, la idea de que no se trata de un sujeto cohesionado (como lo es el sujeto neurótico, guiado por instituciones más claras, por proyectos de vida más definidos), habla de un sujeto escindido, absolutamente multifacético, característico de nuestro tiempo actual. Y, además, la disociación está relacionada con la dimensión del estado alterado de conciencia, que es una investigación que ha sido muy fuerte en mi trabajo, desde la relación con la pornografía hasta la relación con los psicodélicos, hasta los estados extremos de contacto con el dolor y la proximidad a la experiencia de la locura. Así, los estados disociativos en los que se alcanza o se visita otra calidad de conciencia, otra elasticidad, otra percepción del cuerpo, del espacio. Estos estados disociativos, que también pueden llamarse asociativos, si pensamos, por ejemplo, en ciertos psicodélicos, dependen de si es una relación de integración o de desintegración. Pero esta disociación, para mí, tiene que ver con la disociación del ego. El ego está desplazado, ya no es el centro organizador del sentido. Da lugar a lo que llamo la experiencia del "fuera". Así, este sujeto es más errante, más polimorfo, más múltiple. También me parece que, por un lado, toca la locura, pero, por otro lado, toca el campo de la creación, de las posibilidades abiertas.

Deeper fue parte de Platea24, la ventana sur a la creación latinoamericana en la Semana de Programadores del Festival Internacional Teatro a Mil 2024.

¿En qué consiste la idea de la coextensión entre el cuerpo físico y el cuerpo virtual, y por qué es un problema para la sociedad contemporánea y las artes?

—Me parece que la idea de la coextensión entre el cuerpo físico y el cuerpo virtual es central para pensar la vida en la contemporaneidad y nuestra relación con estos dispositivos que ya nos hacen habitar múltiples realidades. Estamos aquí con el cuerpo físico, pero nuestro cuerpo pulsional, psicológico, creativo, reflexivo, muchas veces está en otro lugar, conversando con otras personas, debatiendo otras cosas. Entonces, creo que estamos viviendo una verdadera mutación antropológica en la relación con las redes, con los dispositivos, con nuestros avatares, con nuestra percepción de lo que es real o no, de lo que es ficción o no, y todo esto todavía va a adquirir una dimensión más profunda, aterradora, diría, con la entrada radical de la inteligencia artificial en la producción de imágenes, sentidos, discursos. Así que me parece que esta coextensión no solo del cuerpo, sino también de la conciencia, de nuestro discurso, de nuestras imágenes, nos llevará a vivir—y ya estamos viviendo—una realidad aumentada en la que el cuerpo físico y el cuerpo digital viven tanto una coextensión como, muchas veces, una escisión radical.

¿Cuáles han sido las ventajas de abordar estas preguntas desde una sensibilidad artística y no únicamente desde un paradigma científico tradicional?

—Para mí, existe un tránsito bastante complejo entre la teoría y la práctica. Ni siquiera puedo decir cuál viene primero. Ciertamente, es un deseo de creación lo que dispara todo, pero no distingo el contenido teórico del contenido, digamos, creativo o estético. Para mí, la teoría desde hace mucho tiempo es tan potente creativamente como la literatura, el cine o la sala de ensayo. De esta manera, la relación con la academia se fue volviendo cada vez más orgánica, mucho menos un compromiso institucional y mucho más, de hecho, encontrar materialidades en la teoría, en el pensamiento, que han estado provocando tanto mi pensamiento como la escena que intento producir. El arte piensa a través de formas, materialidades, sentidos múltiples y multifacéticos, que son posibles gracias a la relación con el espacio, con el sonido, con los cuerpos en el espacio. Entonces, creo que el arte piensa de una manera muy propia y singular. Me interesa que los proyectos se desdoblen no solo en textos o reflexiones teóricas, sino que también exista una interfaz con lo sensible. Porque me parece que el campo de lo sensible tiene una apertura y un potencial de provocación y desestabilización en el campo perceptivo que es muy fértil, muy rico, no para responder preguntas, sino para volver a abrirlas, dejarlas abiertas en el cuerpo de la persona, en la percepción, en la conciencia y en el inconsciente del espectador.

¿Podemos esperar que tu presentación abra preguntas?

—Me gustaría que mi presentación en el congreso fuera menos un discurso puramente conceptual y más una intervención que intentara abordar las dimensiones más profundas desde las cuales puede surgir un proyecto artístico y también teórico. Me gusta mucho una idea de una pensadora brasileña llamada Suely Rolnik, en la que dice que pensamos porque estamos obligados a pensar en el sentido de una presión. Y ahí hace referencia a una idea que ella llama la violencia de las marcas. Que es la violencia de las marcas en nosotros y el desasosiego que provocan lo que exige, demanda el trabajo del pensamiento y, consecuentemente, también el trabajo de la creación. Por lo tanto, me gustaría hacer una intervención que fuera una reflexión, un compartir sobre el movimiento de las marcas que producen un gesto creativo.

Janaina Leite es actriz, directora, dramaturga y posdoctoranda en la Escuela de Comunicación y Artes de la USP. Es autora de espectáculos como "Stabat Mater", "Historia del Ojo - un cuento de hadas porno noir" y "Deeper". Trabaja sobre el uso del documental y la autobiografía en el teatro desde la perspectiva de un real ob-sceno. Publicó con la editorial Perspectiva el libro "Autoescrituras performativas: del diario a la escena". Es una de las fundadoras del premiado Grupo XIX de Teatro de São Paulo, con el que ha creado varios espectáculos galardonados que han girado por todo el país y el extranjero. Paralelamente a su trabajo con el Grupo, concibió las obras Festa de Separação: um documentário cênico, Conversas com meu Pai y Stabat Mater, obra ganadora del premio Shell de dramaturgia en 2020, que se presentó en festivales de Francia, Chile, Bélgica y España. En Brasil, el espectáculo realizó 40 funciones en São Paulo y giró por los festivales FILO Londrina, Cena Contemporânea de Brasília, FETEAG do Agreste y Festival de Curitiba 23.

Conoce la programación del II Congreso Latinoamericano de Práctica Artística como Investigación, aquí.

Luces y precisiones sobre el concepto de práctica artística como investigación

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